Montesino, del dolor a ser campeón de la familia

Apellido de boxeador y destino de campeón. Lucas Matías Montesino toma una herencia pesada en el boxeo profesional.

Lucas Matías Montesino banca un apellido y una historia reciente que lo llevó por caminos impensados. El trelewense e hijo de uno de los campeones argentinos nacidos en Chubut, transita un proceso de dolor; sin gloria y con un incentivo extra: se convertirá en padre en los próximos meses.
“Se va a llamar Lucas Adán y lo esperamos en agosto. Me cambió la vida desde el primer día que me enteré de su llegada porque tenía un vacío tan grande en mi corazón y él llegó para alegrarme sin siquiera mirarlo a los ojos. Mi hijo será campeón mundial y yo me conformaré con ser el campeón de mi familia”, cuenta Matías sobre su inminente paternidad y en pareja con la también boxeadora profesional Jessica Leiva.
La expresión que le brota es reciente, un “latigazo” al alma del que dice hablar por primera vez. “Mi hermana mayor Rosa tuvo un ACV en noviembre, estuvo peleando por su vida una semana de mucho dolor para todos. El día que falleció la familia se vino abajo mal y dejamos todos de hacer lo que hacíamos. En mí casi estuve más de un mes sin entrenar”.
“En ese momento me ofrecieron la pelea contra el “Chinito” Acevedo y yo soy un boxeador que no le dice no a nadie; era por el título argentino y sudamericano ligero, una categoría más que la mía. Primero dijimos que no porque en mi cabeza pasaba lo de mi hermana. Acá en el país llamaron a todos y nadie quiso pelear así que terminamos agarrando”, resume Montesino sobre su última actuación el 7 de diciembre del año pasado en el Club San Isidro de San Francisco, Córdoba con un final inevitable pero con una historia no contada detrás. “Perdimos pero dejamos la vida. Más allá de que perdí estuve feliz porque mi papá me dijo que estaba orgulloso de que con 21 años haya peleado por el título argentino y sudamericano. Eso fue una caricia para mi corazón”, dice Matías quien en éste match firmó contrato para trabajar a futuro con Mario Arano.

Padre e hijo por el título, haciendo historia. Raúl Javier Montesino obtuvo dos veces el título argentino gallo (Lo ganó frente a César «Cucaracha» Martínez  y lo resignó ante otro Martínez, Rafael, ante quien reconquistó el cinturón). Lucas Matías, con 21 años, intentó el argentino y sudamericano ligero sin suerte.

Montesino lleva 10 peleas con récord 7-2-1. Es vencedor de Claudio Lefín (2), Jonathan Pinto, Alfredo Petkus, Federico Peñarrieta; Ricardo Vilce y Walter Cerda. “Tomé la cuarentena como un descanso para la cabeza y para lo deportivo por la última pelea que me ví muy mal. Siento que tengo mucho para dar por la juventud; lo único que me falta es responsabilidad para los entrenamientos porque nunca pelee al ciento por ciento”. Y promete que la vuelta será “recargada” en materia de training sin sacarse de la cabeza, la revancha ante Ignacio Perrín, quien le arrebató su invicto en un fallo discutible.

A poco de ser padre, Matías Montesino quiere entrenar para volver al máximo nivel. Viene de perder por un doble título.

“Ser boxeador profesional y ser hijo de un ex doble campeón argentino hace que te miren distinto. Muchos dicen que voy a llegar lejos pero yo quiero llegar dónde llegó mi papá o más”. Y se detiene para hablar de Raúl o el “Pelado”, su padre boxeador y ahora técnico. “Es mi papá; mi entrenador, mi psicólogo; mi doctor y mi todo. Él me motiva siempre para ser mejor persona no sólo en lo deportivo. Mi sueño es ser campeón mundial pero sé que es muy difícil. Hoy quisiera darle un techo a mi hijo y a mi señora que son mi máximo sostén”.
IT/Piñas del Sur.

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