Solía describirse risueñamente como “Negro, peronista e hincha de Boca”. Así era, en esencia. No solía ponerse colorado, ni le temblaba el pulso. Era un loco lindo que rara vez caía mal. Entrador, loco y apasionado no solía dejar pasar ninguna oportunidad para hacerse notar. No lo decía, pero amaba los flashes y los micrófonos. Solía “mostrar la hilacha” en ese sentido pero lo sabía. Tenía un porqué. Era el “Roña”, exprimía al límite ese apodo que a muchos no le gustaría tener.
Había nacido el 18 de agosto de 1967 en Caleta Olivia, Santa Cruz, y construyó una de las carreras más extensas y exitosas del boxeo argentino. Transpiró y llegó a la cima. Disputó 144 peleas profesionales, con 130 triunfos, 90 de ellos por nocaut, además de 11 derrotas y tres empates.



Debutó como profesional el 14 de febrero de 1987 en el Complejo Deportivo Municipal de «su» Caleta Olivia, noqueando en un round al chileno Patricio Carachi. Y curiosamente, empató la segunda ante el cordobés Jorge Morello, una verdadera «espina» en su incipiente carrera. Les ganó a todos: Hugo Marinangeli en dos batallas por el título argentino y sudamericano; Hugo Luero, Sergio Ronconi, Antonio «Mono» Juárez, Ramón «Potro» Ramos y el innoqueable Lorenzo García entre otros.
Su consagración llegó el 12 de agosto de 1994, cuando conquistó el título mundial mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al derrotar a Reggie Johnson en el Club Defensores de Villa Luján en San Miguel de Tucumán. Sin embargo, su nombre quedó grabado para siempre en la historia del deporte por una pelea inolvidable disputada el 10 de diciembre de ese mismo año en Monterrey, México. Aquella noche, Castro defendía su cinturón frente al estadounidense John David Jackson y parecía encaminado a una derrota segura. Castigado durante gran parte del combate y con ambos ojos inflamados, estaba al borde del nocaut. Pero en el noveno asalto conectó una izquierda demoledora al mentón de su rival que cambió por completo la historia de la pelea. Luego de dos caídas más de Jackson, el árbitro detuvo el combate y decretó la victoria del argentino por nocaut. El propio Castro bautizó ese golpe como “La mano de Dios”, en homenaje a Diego Maradona. La prestigiosa revista Ring Magazine distinguió a ese combate como la Pelea del Año y reconoció al noveno round como el Asalto del Año.


“El Roña”, comenzó a boxear durante su adolescencia en Santa Cruz y debutó como profesional en 1987. Permaneció invicto durante sus primeros 37 combates y fue una de las figuras de la reapertura del boxeo en el Luna Park en 1989. Allí en otra de sus tantas noches consagratorias, le ganó al salteño Miguel “Puma” Arroyo el 2 de diciembre de 1989. Desembarcó en París el 13 de diciembre del ’91 cuando no pudo con el estadounidense Terry Norris en su primer intento mundialista pero conquistó su primer ansiado cinturón en 1994 frente a Reggie Johnson en el Defensores de Villa Luján, en San Miguel de Tucumán. Expuso con un Complejo repleto ante Alex Ramos, John David Jackson, Anthonby Andrews y Reggie Johnson en su única defensa en Comodoro Rivadavia. Tras recuperarse de un gancho al hígado y perder el título mundial en 1995 ante el japonés Shinji Takehara. Encuadrado en el peso crucero Intentó coronarse como primero por el Consejo Mundial perdiendo en Alemania con el cubano Juan Carlos Gómez; luego por la FIB, ante el ruso Vassiliy Jirov en Phoenix, California y finalmente por la Organización Internacional de Boxeo PP12 ante Sebastiaan Rothmann en Carnival City, Sudáfrica. Sus últimas dos peleas fueron ante el mismo rival: el colombiano José Luis Herrera. El 22 de abril del 2006 perdió por nocaut en el cuarto round en el Luna Park pero se desquitó en Mar del Plata, el 27 de enero de 2007 venciendo por nocaut técnico en dos.







