De Chubut a Las Vegas. Ruperto Ruiz volvió a llevar su trabajo a uno de los grandes escenarios del boxeo mundial. El profesional nacido en Trelew integró el equipo de Francisco “Bebu” Verón en Las Vegas, donde el argentino perdió en un fallo parcial con el invicto cubano Yoenli Hernández. Ruiz destacó la disciplina del púgil, valoró su rendimiento y habló de una etapa especial de su carrera, con varios de los boxeadores a los que acompaña.
Con casi tres décadas ligadas a la preparación de deportistas, “Peto” atraviesa uno de esos momentos que permiten dimensionar un largo recorrido en el alto rendimiento. Con “Bebu” Verón llegó al T-Mobile Arena en un combate top y de enorme exigencia. Ruiz, nacido en Trelew y formado como profesor de Educación Física en Comodoro Rivadavia, trabajó durante años dentro del boxeo argentino y acompañó a Verón desde su etapa vinculada a la Selección Nacional. “La evaluación de todo el proceso con “Bebu” es muy positiva. Todas las fases en las que se divide la preparación se respetaron. Tenemos una gran ventaja, que es la disciplina, el foco que él tiene con su deporte. Es muy profesional y altamente disciplinado”, destacó.
Para Ruíz, la comunicación permanente y fluída entre el boxeador y su equipo permitió cumplir cada una de las etapas previstas. “Todas las adaptaciones que se plantearon como objetivos, se alcanzaron. Y a todo nivel: rendimiento, composición corporal y puesta a punto. Así que muy conforme en ese sentido”. El desafío tenía características particulares. Verón debía afrontar a un rival de primer nivel y hacerlo en una categoría superior, dentro de una cartelera montada en uno de los escenarios más importantes del boxeo internacional. “Era algo esperable para nosotros su rendimiento, sabiendo lo desafiante que era éste combate desde todo punto de vista, subiendo de categoría con un rival de primer nivel, de la elite mundial. Estuvo a la altura, incluso en muchos aspectos superó las expectativas. Así que muy conformes todos en general”.

Y asume que el rendimiento es consecuencia de un trabajo integral y no de un área aislada. “Es un complemento, es un aporte que se hace desde todos lados para que el deportista pueda rendir física, técnica y emocionalmente”. Ruperto Ruíz se siente “una pieza” dentro de un gran engranaje ya que preparar físicamente a un boxeador significa construir las condiciones necesarias para desarrollar todas sus herramientas específicas. “El rol de la preparación física siempre es acompañar, generar el soporte para que se pueda construir arriba lo específico. En síntesis, es entrenar para entrenar” y rechaza una división rígida entre el trabajo del preparador físico y el realizado dentro del gimnasio de boxeo. “No están tan divididas las áreas, sino que están completamente articuladas. El trabajo físico especial con implementos y otros recursos tiene una gran demanda desde el punto de vista mecánico, metabólico y neuromuscular. Es todo un trabajo articulado y entramado”. Y reconoce aspectos menos visibles, pero determinantes durante una preparación. “El PF también se encarga de los procesos de recuperación, de cuestiones que tienen que ver con lo preventivo protector, además de todo lo potenciador. No es que haya un límite”, explicó.


La presencia de Ruiz en Las Vegas representa también otro capítulo de una extensa trayectoria.
Nació en Trelew en 1969, se recibió como profesor de Educación Física en Comodoro Rivadavia en 1992 y comenzó a involucrarse con el boxeo durante la década del ’90. “Lo tomo con mucha tranquilidad y con mucha felicidad porque es el fruto de muchos años de trabajo. Con la mayoría de los chicos estamos desde su etapa amateur. En conjunto con los entrenadores se ha hecho un trabajo importante en cuanto a la formación y a los hábitos que corresponden a un deportista de alto rendimiento”.
Para “Peto”, existe un componente especial al verlos competir por objetivos cada vez mayores. “Estoy muy contento con esta etapa en la cual ya la mayoría está empezando a disputar eliminatorias, títulos continentales o títulos mundiales. Me siento miembro de los equipos”, reconoció. Adelantó compromisos con Benjamín Escudero; el debut de Sofía Antieco, la evolución Felipe Gutiérrez futuras peleas de Josué Agüero, Brian Agüero, Junior Narváes más una presentación importante en noviembre de Nazarena Romero.


Dentro de ese grupo aparece Maximiliano Robledo, otro representante de Trelew que viene creciendo en el plano internacional y con quien Ruíz también trabaja desde hace años. Respecto a la “Joya” observa una evolución que excede lo estrictamente físico. “Con respecto a Maxi Robledo, muy contento también con el desempeño. Está creciendo mucho. Este tipo de peleas, las últimas que ha tenido, le han aportado una madurez muy notoria a la templanza que él ya tiene como característica”, explicó.
Para lo que viene, identifica una cuestión fundamental: conseguir rivales de entrenamiento de máximo nivel. “Lo veo muy bien haciendo los ajustes que hay que hacer, con una buena preparación, un buen campamento, con spárring de calidad, porque en realidad esa es la gran clave”, afirmó. “El sparring de calidad es determinante. Poder armar un campamento en conjunto con Eric (Verdeau), con los entrenadores y proveerle sparring de calidad. Ahí va a estar la clave”, remarcó. Sobre las posibilidades del trelewense, no dudó: “Lo veo muy bien, con proyección y con muchas posibilidades”. Finalmente agradeció a sus compañeros de Chubut Deportes y del CEYDET, como a los entrenadores y deportistas con los cuales trabajan. “Me permiten seguir creciendo en éste ámbito tan difícil y tan competitivo. Quiero aprovechar a volcar en el día a día toda la experiencia que uno va recogiendo al convivir en el alto nivel para allanarle el camino a los chicos que tienen el deporte como objetivo de vida”.





