Ezequiel Mansilla, yendo del barrio al ring

Camino al ring, Ezequiel junto a Mario Vera, su padre y entrenador. Profesional que busca rearmar su corta carrera.

Oscar Ezequiel Mansilla, comodorense, lleva orgulloso los colores del barrio “Argimiro Moure”, en cuya escuela forjó su carrera amateur y recorre las calles del San Cayetano. Y lo que es hasta ahora, su paso incipiente por el profesionalismo: de aquel debut negativo en setiembre del 2018 (nocaut en contra ante José Vargas, quien también anduvo por la lona) a un presente en cuarentena, motivador. “Quizás el balance hasta ahora no ha sido positivo por mis últimas peleas; no he tenido éxito pero yo siempre pienso en positivo y quiero seguir adelante” cuenta éste peleador superwelter; de 22 años y registro de 2-3. “A la cuarentena la llevo bien; a media máquina entrenando pero en mi casa nomás y haciendo lo básico del entrenamiento” dice Ezequiel Mansilla quien ya combatió en Los Antiguos, Río Gallegos y Luis Guillón en el Conurbano bonaerense, con televisión incluída.
“Mi objetivo es volver a entrenar para poder pelear con todo en las futuras peleas que se me vengan y recuperarme en cuanto a resultados positivos”, dijo el comodorense quien noqueó a Samuel Rey; GP a Jorge Arce pero en las dos últimas, terminó noqueado primero por Mariano Sandoval y en la última, ante Guido Emmanuel Schramm. “Me gustarían las revanchas ante los que me ganaron pero siempre y cuando esté bien preparado y dispuesto para pelear. Yo siempre pretendo dar lo mejor en cada pelea”.
Reconoce el sentido de la palabra “aprender” y en ese camino, busca transitar por ésta renovada etapa boxística. “Soy un boxeador que se entrena al cien por ciento y siempre tengo el propósito en mi cabeza que es lograr lo mejor de mí. Siempre lo entendí así, desde que empecé como amateur porque vengo entrenando desde muy chiquito”.

Mansilla es un producto genuino del semillero barrial comodorense. Ya lleva un año y medio en el profesionalismo.

“Le agradezco al municipio por el espacio que nos dan para entrenar en el gimnasio Nro. 2; a mi entrenador y mi padre Mario Vera que me enseña cada día” cuenta Ezequiel quien alterna su profesión de boxeador con la de ayudante en el taller chapista de su familia. “Trabajo en chapa y pintura con mi viejo de lunes a sábados para ganarme la vida dignamente”, cuenta orgulloso. Y desde la humildad absoluta se ve embarcando en un vuelo hacia una gran velada internacional. Desde el barrio pero con el bolso listo y el pasaporte. “Por supuesto que mi sueño es viajar afuera y demostrar mucho más en el boxeo”.
IT/Piñas del Sur.

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