No es una cuestión de apellido. Siendo Narváes, Junior está convencido de caminar su propio destino. Aunque sea un hijo orgulloso, agradecido boxísticamente siente que transita un momento de “despegue”. De encontrar su propio estilo y de definir hacia dónde quiere ir con sus propias credenciales. A pocas horas de exponer su título Fedelatin con el difícil venezolano Jonathan Cisneros, asume que por sobre un título argentino existe una carrera internacional, quizás más atractiva, en el horizonte. Quiere ser el rey. Y lo dice. “Creemos que ésta es una de las peleas más importantes. Significa mucho en mi carrera porque es con un rival que viene muy bien, que está en ascenso también y tiene una gran proyección”, dijo Junior a poco de su novena pelea como profesional. “Cisneros tiene buen palmarés lindo; tiene experiencia en el campo rentado, ha peleado por título Silver CMB y en amateur fue campeón sudamericano. Nos encontramos con un rival bueno, que anda bien, y ahora es el momento para demostrar en qué nivel estamos”, afirmó.
Narváes no pretende simplemente superar este compromiso sino también exhibir los avances conseguidos durante los últimos meses de trabajo. La búsqueda de un salto de calidad y la búsqueda de su madurez como hombre de ring. “Nos venimos preparando justamente para dar un salto y adquirir más experiencia en el profesionalismo. Creo que verán una nueva versión, mejorada también”, aseguró.

El chubutense destacó que llega respaldado por varios meses de preparación y considera que el combate será una oportunidad para trasladar al ring todo ese trabajo. “Estuvimos trabajando muy bien durante estos meses, así que creo que va a ser una linda pelea para mostrar todo lo que venimos trabajando”. La progresión en la calidad de los adversarios tampoco es casual. Sus últimas tres peleas fueron frente a extranjeros y por eso asume que subió la exigencia a la hora de encontrar oponentes. “Tengo el título Fedelatin, tengo que defenderlo y eso ya me lleva a hacerlo con rivales posicionados, que tienen un buen récord. Eso sube un poco más la vara a la hora de encontrar rivales”, explicó.
Aunque sigue de cerca el panorama argentino de la división gallo y reconoce el nivel de los principales exponentes nacionales, Narváez tiene una prioridad definida para el desarrollo de su carrera. “Creo que estamos a la altura. Poco a poco nos vamos metiendo ahí, pero mi proyección, lo ideal para mí, es ir afuera. Me gustaría probar afuera y buscar cumplir el sueño de ser campeón mundial y no quedarme solamente en lo local”, definió. El título argentino aparece como una posibilidad pero no cercana. La estrategia de su equipo apunta a continuar defendiendo el Fedelatin frente a rivales que le permitan crecer y avanzar posiciones internacionalmente. “Quiero seguir probándome con extranjeros y, si toca la oportunidad y llega la pelea con un rival argentino, tampoco hay problema. Pero la idea es seguir creciendo y ranquearnos rápido a nivel mundial”, indicó. Contra la lógica del “hijo de”, Junior siente que el recorrido realizado comienza a permitirle construir una identidad propia. “Creo que poco a poco se van dejando esas comparaciones. Gracias al trabajo que venimos haciendo se va notando que no hay casualidad, que no hay nada regalado y que poco a poco voy haciendo mi propia historia, mi propio nombre”, afirmó.
Asegura que Omar continúa siendo una pieza central de su equipo desde el aspecto boxístico, pero Junior también resaltó su estructura de trabajo. “Creo que tengo un gran equipo. Peto Ruiz es de lo mejor del país en preparación física. Grandes boxeadores como Josué Agüero o Mirco Cuello han trabajado con él y eso habla de la grandeza del entrenador que es. Y junto a mi padre, en la parte de boxeo, hay mucho para aportar”.
Finalmente destacó la importancia de entrenar en Trelew como la colaboración recibida. “Nos dio una mano Maxi Robledo y estoy muy agradecido porque trabajamos juntos. Quizás pueda faltar algo pero tenemos casi todo para hacer una preparación excelente acá”, finalizó.






