José “Paisa” Vargas está listo para volver a ponerse los guantes. El gaucho boxeador de Esquel afrontará un nuevo desafío que ni el trabajo, ni las obligaciones cotidianas le pudieron bloquear. Y quiere volver a instalarse en el circuito y aprovechar los próximos dos o tres años de su carrera.
Aunque no se asume un peso mediano, dice “no haber sufrido” para llegar al peso, relajado y sin padecimientos. “Estoy contento, muy disciplinado. Nos estamos entrenando y ahora estoy en categoría. No estoy sufriendo con el peso, comiendo y entrené bien a diferencia de mi última pelea en Chile”. El “Paisa” recordó que aquella experiencia fue diferente debido al esfuerzo realizado con la balanza. “Ahora por lo menos tengo color en la piel, no llego tan blanco como cuando uno está sufriendo con el peso”, graficó.
“Le dije a Iván (Pequeño, su entrenador) que agarre cualquier pelea, que sea mediano para abajo, porque si no, no arrancaba más. Yo sé que no soy mediano, ni soy ni 69 kilos sino más abajo, pero era la única manera de concentrarme bien y volver a arrancar”.
Su trabajo de temporada en una planta pesquera condicionó su preparación pero la aparición de una pelea concreta modificó nuevamente su rutina. “Mi trabajo era meter fuerza. Yo lo agarré como entrenamiento. Capaz que por eso también todavía tengo fuerza. Por eso bajé de peso y seguí teniendo la misma fuerza”, contó. Más allá de las ventajas en el peso considera que en esta etapa necesitaba recuperar el fuego que sólo encuentra en la previa de una pelea.
“Sé que doy ventaja, olvidate. Pero están las ganas de querer subir al ring, entrenar bien; poder viajar y estar en otro ambiente. Es muy difícil dejar el deporte. Mientras pueda estar arriba de un ring y hacer lo que me gusta, levantarme temprano para ir a correr y después entrenar, lo voy a hacer”, afirmó Vargas quien apuesta a plantear una pelea inteligente ante el invicto Isaías “Pichu” Garay.
Uno de los principales cambios será administrar los tiempos y evitar el desgaste prematuro. “Mi entrenador me dijo que ésta vez no salga a lo loco a pelear. Que me concentre del primero al cuarto, trabajando abajo, hasta el quinto, y después empiece a subir. Así voy a hacer”, anticipó. Un manual de experiencia que ha decidido aplicar en plenitud. “Tengo aire y resto físico para rato. Las veces que salí a pelear muy fuerte, a lo loco, terminé perdiendo. Es el peor error que cometo”, reconoció. Por eso, su propuesta será diferente: observar, desplazarse, defenderse y seleccionar los momentos para atacar. “No voy a salir a lo loco. Voy a ver qué hace el rival, cubrirme bien, subir las manos, trabajar tranquilo y meter las mejores manos cuando pueda. También trabajar abajo para quebrarlo”, adelantó.

Su primer objetivo será terminar 2026 estabilizado alrededor de los 70 kilos para posteriormente regresar a las divisiones en las que considera que puede competir en igualdad de condiciones. “Quiero pelear de 66 para abajo. Entendí que comiendo sano puedo llegar bien, con fuerza, como estoy ahora. Si puedo pelear en 69 o 66, y si llego a 64, mejor”.
La idea es mantenerse activo durante los próximos años antes de ponerle un cierre definitivo a su etapa profesional. Reconoce la aparición de una generación más jóven como la exigencia que estos suponen. “Quiero seguir dos o tres años más y después cortar. Vienen chicos muy fuertes, bien entrenados, pero no quería quedarme con las ganas de volver a pelear otro título, de poder hacer otras cosas. Eso todavía lo tengo en mente”, sostuvo.


“Tengo todavía nafta para arrancar. He tenido derrotas fuertes y todo eso, pero todavía no llegó ese momento de decir ‘hasta acá’. Las piernas me dan, los brazos me dan, el cuerpo me da y la mentalidad mucho más”. Por encima de cualquier objetivo deportivo, destacó las sensaciones con las que llega a éste nuevo regreso: “Estoy bien, contento y con salud, que es lo más importante”.
“Yo entreno –remarcó- como un caballo. Después arriba hablan los puños y el estado físico. Más que eso no te puedo decir, porque arriba del ring puede pasar de todo”, expresó.
Agradecido, saludó a quienes siguen su campaña desde Comodoro Rivadavia, Trelew y Esquel: Juan “Gringo” Castro y Jorge Soto, integrante del Team Alvarado, además de sus antiguos compañeros y conocidos. “Comodoro es otra familia, nunca me dejan a gamba. Acá tengo mi casa y todo, pero realmente estoy solo y no tengo los compañeros que tenía allá aunque de a poco me fui armando de amigos gauchos. Estoy contento, siempre con la misma línea, derecho y con buena gente”. A lo Paisa, puro coraje.







