Después de varios años alejado de la competencia, Héctor “Mazazo” González volverá a ponerse los guantes este sábado en el ex Complejo de Gas del Estado en Pico Truncado, en un regreso que representa mucho más que una nueva pelea. Hubo un tiempo en el que incluso llegó a considerarse un ex boxeador aunque la necesidad de volver a sentir la competencia terminó imponiéndose. “La verdad que lo espero con muchísimas ganas. Volver al ring es algo que venía necesitando hace mucho tiempo. Quiero disfrutarlo, pero también demostrarme a mí mismo que todavía tengo muchísimo para dar. No vuelvo para participar, vuelvo para competir y para dejar todo arriba del ring”, expresó González, quien además de boxeador profesional es un trabajador de la industria petrolera.
El tiempo fuera de la actividad estuvo atravesado por responsabilidades y diferentes situaciones personales que progresivamente lo fueron alejando del deporte. Sin embargo, asegura que nunca terminó de desprenderse completamente del boxeo. “Hubo momentos en los que sentí que esa etapa se había terminado. Pasaron muchas cosas, situaciones de la vida y uno se va alejando. Pero creo que el boxeo nunca se fue de mí”, explicó.
Con el paso del tiempo, aquella intención de regresar permaneció latente hasta transformarse nuevamente en un objetivo concreto. “Aunque haya estado años parado, siempre tuve esa espina de volver. Y cuando decidí hacerlo, entendí que todavía tenía hambre y que no quería quedarme con la duda de hasta dónde podía llegar”.
El retorno también significó atravesar una preparación exigente. Después de un período prolongado sin competencia, recuperar ritmo y condición física requirió un esfuerzo especial. “Fue durísimo. Volver después de tanto tiempo y hacerlo de ésta manera requiere muchísimo sacrificio. Hubo días donde el cuerpo no respondía, donde estaba cansado, pero justamente ahí aprendí a exigirme de otra manera”, señaló el “Colorado” truncadense.

En ese proceso destacó especialmente el acompañamiento del Gimnasio “300” y de Diego Gómez, encargado de su preparación física. González tampoco quiere que el combate del sábado sea simplemente una despedida o una aparición circunstancial. Su intención es recuperar continuidad y comprobar hasta dónde puede llevar esta segunda etapa de su carrera. “Quiero ir paso a paso, pero tengo objetivos grandes. No volví para hacer una sola pelea. Quiero construir una carrera, competir al máximo nivel que pueda y ver hasta dónde me da el cuerpo, la cabeza y el corazón”, afirmó.
También destacó el papel de Raúl Guichapani, su entrenador, en este regreso. “Significa muchísimo para mí. Es una persona que estuvo ahí, que creyó en mí y que forma parte de este regreso. Después de tantos años, volver a encontrar gente que te acompaña y confía en vos tiene un valor enorme”.


De cara al sábado, “Mazazo” evita garantizar una victoria, consciente de que enfrente habrá otro boxeador con el mismo objetivo. Lo que sí promete es entrega. “No puedo prometer un resultado porque arriba del ring somos dos y hay un rival que también trabaja para ganar. Pero sí puedo prometer que voy a dejar absolutamente todo”.
Y dejó una frase que resume el espíritu con el que afrontará su vuelta: “Que cuando termine la pelea nadie pueda decir que Mazazo no dejó el corazón arriba del ring. Quiero que la gente vea hambre, sacrificio y ganas de pelear”. En este nuevo comienzo, González remarcó especialmente el acompañamiento de sus padres y su hermana, quienes estuvieron a su lado “desde el primer día”. También agradeció a la empresa CAM, donde trabaja actualmente y al Sindicato del Petróleo, Gas Privado y Energías Renovables (SIPGER), además de mencionar a Rafael Güenchenen, Nashib Rivera y la comisión directiva. Después de años de espera, preparación y dudas sobre si alguna vez volvería a competir, la cuenta regresiva llega a su fin. Este sábado, Héctor “Mazazo” González intentará demostrar que su historia todavía tiene capítulos por escribir.







