The Fighter de Río Gallegos y la Escuela Municipal de Boxeo de Río Grande representaron al extremo sur argentino en la Copa “Familia de Campeones” en Santiago de Chile. La experiencia internacional tuvo como punto más alto la consagración de Diego Lozano, ganador de la pelea estelar y coronado como nuevo campeón internacional.
El sábado 8 de agosto, una delegación integrada por representantes de The Fighter de Río Gallegos, Santa Cruz, y la Escuela Municipal de Boxeo de Río Grande, Tierra del Fuego, llegó al país vecino para participar de éste torneo internacional que reunió a púgiles de distintos países y convirtió a la capital chilena en escenario de una extensa jornada de boxeo amateur.
El certamen se desarrolló en la comuna de El Bosque, Santiago de Chile, con representantes de Argentina, Chile, México, Bolivia, Uruguay y Venezuela. Desde las primeras horas del día se sucedieron los combates, cerrando la programación con las peleas internacionales y la disputa de los cinturones. La presencia argentina estuvo encabezada por los boxeadores de The Fighter, equipo dirigido por Pablo Cárcamo desde Río Gallegos, y contó además con la participación de Yonathan Flores y Karina Gómez, representantes de la Escuela Municipal de Boxeo de Río Grande, acompañados por el entrenador Pedro Gómez.
Más allá de los resultados, la participación significó una nueva oportunidad para que boxeadores formados en el extremo austral de Argentina pudieran sumar experiencia fuera del país y medirse ante escuelas y competidores de otras naciones.
Uno de los protagonistas de la delegación fue Enzo Cárcamo, quien con apenas 16 años y nueve combates afrontó uno de los compromisos más importantes de su jóven carrera enfrentando al chileno Pablo Maturana, del Team Mankún, en la categoría de hasta 80 kilogramos, en un combate con título internacional juvenil en disputa. El santacruceño realizó una pelea competitiva y los jueces determinaron la victoria del representante local mediante fallo dividido.
La derrota no opacó la experiencia de un joven boxeador que, con todavía muy pocas peleas sobre sus espaldas, tuvo la posibilidad de competir internacionalmente y asumir un desafío de enorme valor para su desarrollo deportivo.
Por su parte Cristian “Chuky” Zúñiga regresó a la competencia después de aproximadamente un año alejado de los combates debido a una lesión en la espalda. El riogalleguense volvió a subir al ring en territorio chileno y protagonizó una pelea pareja que también necesitó de las tarjetas para encontrar un vencedor. El resultado fue adverso para el representante santacruceño por fallo dividido, pero su regreso dejó señales positivas.
El momento más importante para la delegación de Santa Cruz llegó en el cierre de la velada. Diego Lozano, representante de The Fighter, fue protagonista de la pelea estelar de la Copa Familia de Campeones, enfrentando al mexicano Alfonso Oliver, de Katos México, en la categoría de hasta 64 kilogramos. Del otro lado tenía a un rival de importantes antecedentes, campeón mexicano de Guantes de Oro, pero Lozano respondió al desafío con una actuación que terminó convirtiéndose en el gran resultado de la noche para el equipo argentino. Después de completar la distancia pactada, Diego Lozano se impuso por puntos y conquistó el cinturón y el título internacional en disputa. La victoria adquirió todavía mayor dimensión por producirse fuera del país, frente a un representante mexicano y en el combate encargado de cerrar una extensa jornada internacional. Para Lozano y para The Fighter, el cinturón regresó a Río Gallegos como la recompensa visible de una experiencia que comenzó muchos kilómetros antes de subir al ring.

La representación argentina se completó con Yonathan Flores y Karina Gómez, integrantes de la Escuela Municipal de Boxeo de Río Grande. Flores llegó a Santiago con importantes antecedentes dentro del amateurismo argentino y enfrentó al chileno Rodrigo “Matata” Flores, representante del Club Albino Boxing, en la división de hasta 69 kilogramos. El fueguino consiguió una valiosa victoria como visitante mediante fallo dividido, sumando otro triunfo internacional a la participación de la delegación patagónica. Por su parte, Karina Gómez tuvo uno de los desafíos destacados de la jornada al enfrentar a la chilena Josefa del Valle, del BDC, en la categoría de hasta 57 kilogramos, con un título internacional juvenil en juego. Gómez no pudo quedarse con el cinturón, pero completó junto a Flores la participación de Río Grande en una experiencia internacional que fortaleció además el vínculo deportivo entre las escuelas del extremo sur argentino.
La delegación de The Fighter originalmente también tenía entre sus representantes a Franco Meneses, quien se encontraba preparado para competir en Santiago. Sin embargo, un inconveniente completamente ajeno a lo deportivo cambió sus planes antes de llegar a destino. El deterioro de su Documento Nacional de Identidad le impidió superar el control fronterizo, por lo que no pudo ingresar a Chile y quedó imposibilitado de participar del torneo.
La Copa Familia de Campeones dejó victorias, derrotas, un cinturón internacional y, fundamentalmente, experiencia. Para The Fighter de Río Gallegos y la Escuela Municipal de Boxeo de Río Grande, compartir una delegación en Santiago de Chile también mostró algo que viene sucediendo cada vez con mayor frecuencia: las distancias que caracterizan a la Patagonia pueden acortarse cuando existe trabajo conjunto y voluntad de generar oportunidades para los boxeadores. Desde Río Gallegos y Río Grande hasta Santiago de Chile, el extremo sur argentino volvió a hacerse presente arriba de un ring. Y esta vez, además de experiencia, un cinturón internacional emprendió el viaje de regreso hacia la Patagonia.






