El caletense Maximiliano Noria volverá a subir al ring el próximo sábado 8 de agosto, cuando enfrente al catamarqueño Exequiel Leguizamón en un combate que considera determinante para su carrera. Más allá de sumar una nueva victoria, el “Cubano” entiende que el compromiso representa una oportunidad para acercarse al gran objetivo que persigue desde que dio el salto al profesionalismo: pelear por un título. Asegura que llega con una preparación diferente, favorecida por un mejor descanso y por una organización que le permitió entrenar con mayor intensidad. “Voy a tratar de dar una buena pelea, para eso me entrené. Y, si Dios quiere, que llegue el nocaut. Sería algo muy lindo», expresó en la previa. Reconoció que junto a su equipo técnico estudió las características de Leguizamón y espera un rival peligroso, dispuesto a intercambiar golpes. “Vimos algunas peleas de él. Cuando quiere va al cruce y mete la mano dura, así que lo estuvimos mirando y preparando la pelea en función de eso”.


Precisamente por el nivel del adversario considera que el combate trasciende el compromiso habitual. “No es una pelea más. Es un paso hacia lo que quiero llegar, que es pelear por un título. Para mí es muy importante”, reconoció. Sin lugar todavía en el ranking nacional y lamentando que algunas de sus peleas aún no fueron incorporadas al registro oficial de BoxRec, Noria no oculta que le gustaría discutir un campeonato en el corto plazo. “No sé si es muy apurado pensar en un título antes de fin de año, pero sería lindo tener alguno”.
Tampoco esconde otra de sus ilusiones: formar parte de una gran cartelera nacional televisada. “Pelear en una velada de la Federación Argentina de Box o en Buenos Aires sería un lujo. Eso sería algo grandioso. Me encantaría”. A pesar de la confianza que le genera su presente, el santacruceño entiende que aún está en plena etapa de formación como profesional. “La verdad que siento que todavía sigo creciendo. Físicamente noto que sigo evolucionando y creo que todavía estoy en ese camino”.
Uno de los cambios que más valora es haber podido modificar su rutina laboral para llegar con mayor recuperación a cada entrenamiento. “Creo que llego mejor, más descansado, que era lo más importante. Antes estaba despierto catorce horas seguidas sin poder descansar y eso termina complicando tanto la cabeza como el cuerpo”.


Detrás de cada preparación aparece el acompañamiento permanente de su familia, un aspecto que considera fundamental para sostener la exigencia del boxeo profesional. Su esposa participa activamente en la planificación de la alimentación y en la organización de los entrenamientos, mientras que sus hijos representan la principal motivación para seguir creciendo. “Mi señora me acompaña muchísimo con la comida y con los horarios de entrenamiento. Mis hijos también entienden todo el esfuerzo. Mi papá no pudo acompañarme mucho cuando era chico y yo quiero darles a mis hijos lo mejor. No quiero dejarlos de lado por un sueño mío de ser campeón”.


Con el paso de las peleas, Noria se fue convirtiendo en uno de los referentes deportivos de Caleta Olivia y ese reconocimiento se refleja en los mensajes que recibe antes de cada presentación. “La gente siempre me manda mensajes, me felicita y quiere ir a verme. Me siento muy cómodo con ese cariño. Espero poder darles otra alegría. Ojalá algún día pueda ser campeón representando a Caleta Olivia”. En la recta final hacia el combate frente a Leguizamón, dejó un mensaje optimista para quienes lo acompañarán éste sábado en el gimnasio Mosconi. “Que vaya el público porque va a ser una linda pelea. Siempre hay espectáculo con los amateurs y con los profesionales. Esperamos brindar un gran show”, finalizó.




