Tamir Ábalos atraviesa los días previos al momento que soñó desde la infancia. El jóven púgil, nacido en Florencio Varela tiene raíces profundas en Comodoro Rivadavia. Desde que tiene memoria habitó los gimnasios acompañando a su padre boxeador y hoy se prepara para dar el salto al profesionalismo con la convicción de quien construyó toda su vida alrededor del boxeo.
Entre recuerdos de su niñez, entrenamientos intensos y el acompañamiento permanente de su familia, el boxeador asegura que llega al debut “más confiado que nunca”.
Predestinado a las piñas, siempre supo lo que sería. “Desde que nací”, responde cuando le preguntan desde cuándo imaginó este camino. Y enseguida aparece una anécdota que pinta de cuerpo entero cuánto significaba el boxeo en su vida desde muy pequeño. “Me acuerdo en Comodoro, que una vuelta llegué de la escuela puse la mochila, las carpetas y todo eso en el tacho. Metí todo a la basura. Mi mamá me preguntó qué hacía. Le dije que era al pedo que vaya a la escuela, si yo iba a ser boxeador”, recordó entre risas.
“Comodoro fue la mejor parte de mi infancia, digamos. Fui con cuatro años recién cumplidos y me acuerdo de todo. Iba a la escuela en bicicleta por la playa donde salía a correr mi papá. Me acuerdo del primer día que entramos al gimnasio que era gigante, tenía dos pisos; estaba el ring y lleno de bolsas” dijo Tamir quien asume orgullosamente haber nacido en el hospital público y vivir a tres cuadras de la cancha de Defensa y Justicia.


Empezó a entrenar a los 8; guanteó e hizo exhibiciones y alrededor de los 12 se midió con rivales de mayor edad. “Ahí estaba más gordito. Y al principio cobraba porque era grande de peso pero tenía que pelear con chicos más grandes. Con eso fuimos creando roce y ganando bastante experiencia”, explicó. Ahora la llegada del debut profesional le despertó ansiedad y nervios lógicos, aunque asegura que con el correr de las semanas logró transformar esas sensaciones en confianza. “Cuando mi papá me lo dijo, me acostaba a dormir y me transpiraban las manos. Estaba ansioso. Me costaba confiar un poquito más en mí”, confesó. Sin embargo, el trabajo cotidiano terminó siendo clave para fortalecerlo mentalmente. “Con los entrenamientos, se me fue esa sensación y hoy en día es un proceso que lo estoy disfrutando. Estoy confiado, descanso y estoy comiendo bien, no me afecta nada. Sé que todo este sacrificio va a ser para una gran victoria en el debut”, aseguró.
Mi viejo, el boxeador. “Mi papá sí es un modelo a seguir, pero de distintas maneras con su boxeo. Del estilo, digamos, de cómo daba el peso. Él hacía eso un poquito más extremo. Hoy en día nosotros aprendimos y yo sería la evolución. Estamos perfeccionando esas cosas para no sufrir. Esta semana ya estoy haciendo el corte de peso y no lo estoy sintiendo como lo veía cuando era más chico a mi papá”, reconoció.
Tamir quien mantiene un fuerte sentido de pertenencia con en el sur y particularmente con Comodoro Rivadavia. “Yo me siento chubutense, me encanta la provincia. Me encanta el lugar donde estuve en mi infancia y al que siempre espero volver. Estuve de visita después del Nacional de San Julián y quiero ir en vacaciones de invierno”, expresó.


Sobre los chubutenses que compartirán su noche de estreno en la FAB reconoció: “Junior es mi amigo hermano de la infancia, compartimos muchos eventos en amateur. A “Maxi” lo conozco, pero es más grande que yo. Él es hijo de Américo Robledo, quien fue técnico de mi papá. Siempre nos cruzábamos en la casa, en las comidas con las familias. Tenemos muy buena onda”, dijo destacando la emoción de compartir cartelera con personas tan cercanas a su historia.
Ábalos cree que el profesionalismo potenciará todavía más sus condiciones boxísticas. “Yo considero que mi boxeo va a resaltar más en el profesionalismo, porque soy más de manos justas. En el boxeo con guantes chicos y un buen vendaje, una mano justa cambia la pelea, cambia todo”, analizó. Vislumbró una carrera “inteligente”, pelear afuera con sentido estratégico. “El boxeo profesional hoy en día es mi inversión. Estoy apuntando todo a ésto”, explicó agradeciendo la confianza de amigos y sponsors que invierten en su proyecto deportivo. “Mi mamá y mi papá están paso a paso atrás mío. Desde la ropa de entrenamiento que me lavan y secan hasta las comidas que me hacen mi mamá y mi hermana. Estoy agradecido por el vínculo y el círculo familiar que tengo conmigo porque me apoyan en todo sentido”.






