Omar Narváes habló de su vínculo con el boxeo, repasó los hitos de su carrera y del legado que intenta construir ahora desde el otro lado del ring. El múltiple campeón mundial chubutense repasó su carrera, recordó sus noches inolvidables en el Luna Park y habló del presente del boxeo provincial, donde hoy acompaña el crecimiento de una nueva generación encabezada también por su hijo, Junior. El “Huracán” explicó que desde muy chico tuvo claro cuál era su objetivo dentro del deporte. “Yo quería todo en el boxeo. Yo quería ser el mejor de mi barrio, de mi ciudad, de mi provincia y de mi país”, afirmó. Y aseguró que esa mentalidad estuvo presente desde el primer momento. “Lo mío fue entrar a todo o nada”, recordó en una charla exclusiva vía streaming con Mamba Sports.


El ex campeón mundial mosca y supermosca sostuvo que logró incluso superar sus propias expectativas. “Superé todo lo que pensé que podía lograr”, expresó, al tiempo que recordó cómo de chico escuchaba las historias de los grandes campeones argentinos junto a su padre, sin imaginar que años después él también sería protagonista de noches históricas en el Luna Park.
Entre los recuerdos más fuertes de su carrera, destacó las peleas en el mítico estadio porteño. “Disfrutaba más por la historia del Luna Park y por ver a mi viejo sentado en primera fila”, contó. Y agregó: “Cuando escuché mi nombre y la gente gritando ‘Huracán, Huracán’, fue el sueño del pibe, me sentí realizado”.


Narváes también defendió el valor de su trayectoria deportiva y de los récords que construyó a lo largo de los años. “En la historia del boxeo nacional y mundial quedó escrito que hice 16 defensas en la categoría mosca y 11 defensas exitosas en supermosca”, remarcó. En ese sentido, explicó que siempre enfrentó a los rivales que le tocaba enfrentar según los ránkings y las obligaciones de los organismos internacionales. “Si venía el número 8, el número 2 o el número 1, yo peleaba igual”, señaló. Incluso recordó algunas de sus batallas más importantes y afirmó que muchas de sus mejores actuaciones llegaron justamente ante rivales de máxima exigencia.
Actualmente, Narváes trabaja acompañando nuevos talentos y especialmente la carrera de su hijo, Junior Narváez, a quien formó desde muy pequeño. “Siempre fui muy estricto con él. Lo corregía desde chico porque quería que tenga algo diferente a lo mío”, contó. Según explicó, su hijo tiene un boxeo “más técnico, más elegante y más pensante”. Además, valoró el presente del boxeo chubutense y destacó varios nombres que hoy representan el recambio provincial. Mencionó a Soledad Matthysse, reciente campeona mundial a los 45 años, a Maximiliano Robledo, Dylan Navarro y otros jóvenes talentos. “Siempre hubo valores interesantes en Chubut”, sostuvo.


Sin embargo, consideró que históricamente faltó apoyo para que más boxeadores pudieran desarrollarse plenamente. “Quizás siempre faltó el apoyo para que, en vez de llegar cinco o seis, lleguen muchos más”, analizó. Hoy, desde su rol de entrenador, intenta transmitir toda la experiencia acumulada durante más de 27 años arriba del ring. “Trato de que mis atletas aprendan más rápido de lo que a mí me costó”, concluyó.




