El cielo estuvo ahí. Literal. Parecía que la salud de Gustavo Chazarreta, boxeador profesional de Caleta Olivia, ya no tenía regreso. Sin embargo, su fuerza lo llevó al milagro. Se recupera en tiempo récord con el acompañamiento de su familia y ya vuelve a respirar boxeo junto a su padre entrenador y quienes lo quieren bien. El boxeador volvió a hablar, se recuperó cuando parecía que ya no se podía; tras atravesar un delicado cuadro de salud que lo mantuvo internado en el Hospital Zonal de Caleta Olivia. Ahí luchó por su vida más que en un ring. Hoy, ya recuperado, comparte su experiencia y proyecta un futuro que lo vuelve a conectar con lo que más ama: el boxeo. “Me siento bien, fuerte. La pasé mal, pensé que me moría. Mucho no recuerdo, pero llegué a ver una luz, un túnel… y vi a Dios”, relató, al recordar los momentos más críticos de su internación.


Chazarreta explicó que al despertar se encontró en una sala común, aún conectado a distintos equipos médicos. “Cuando me desperté estaba todo conectado con cables, pero ya estaba saliendo adelante”, contó sobre el momento más difícil que debió atravesar en cuanto a su salud.
Lejos de pensar en el retiro, el púgil dejó en claro que su objetivo es volver a subirse al ring. “El boxeo es todo para mí. Estoy listo para pelearle a (Manuel) Carrizo, Ezequiel Mansilla, José Vargas o al que venga”, afirmó, con la misma determinación que lo caracteriza.
Su mirada también apunta a la formación de nuevos talentos. “Me encantaría dar clases de boxeo, ver el gimnasio lleno”, expresó, con la intención de transmitir su experiencia y motivar a otros. “Chaza” dedicó un sentido agradecimiento a quienes lo acompañaron en este proceso. “Quiero agradecer a mi mujer y a mi familia, que estuvieron siempre conmigo”, destacó.
Tras haber estado al límite, Gustavo Chazarreta no sólo celebra la vida: también se prepara para volver a pelearla, especialmente abajo de las luces, ahí donde también se aplica corazón, actitud y valentía para salir a pelear.


Chazarreta, hijo de Daniel, ex profesional y actual entrenador en la Escuela “Raúl Tigre Cárdenas”; debutó como rentado en el 2018 empatando con Federico Rodríguez en Trelew. Tras vencer a Darío Carrizo (2) y César Vergara, registra un empate ante el desaparecido Alan Velázquez en el 2019. Recién pudo reaparecer en el 2022 cuando perdió en Montevideo con Joel Cano y en su vuelta al sur, en el 2023 en Las Heras fue derrotado por Cristian González Vitello. Hizo la última el 16 de noviembre del 2024, empatando ante Denis Andrade en el Complejo Municipal “Ingeniero Knudsen” de Caleta Olivia. Su récord determina 3 triunfos, 2 derrotas y 3 empates.
El conocido boxeador permaneció internado en terapia intensiva tras ingresar por un colapso; ingresó al hospital «caminando» con ataques de pánico y ansiedad aunque desde los primeros días de diciembre su estado empeoró progresivamente. Se habló de un exceso de medicación y de una mala administración de drogas, lo que le habría provocado “presión, nerviosismo extremo, rigidez corporal y riesgo de colapso físico”.


Entubado, su condición fue de extrema gravedad. Y en gran medida, su condición de jóven deportista le permitió recuperarse en tiempo récord. Y poder contarlo.
Hay combates que no se anuncian, que no tienen campana ni público, pero que dejan huellas más profundas que cualquier guerra. Gustavo lo sabe. Porque la pelea más difícil de su vida no fue contra un rival sino contra el destino mismo. El boxeo sigue siendo su lugar en el mundo. No lo duda. Y tampoco piensa negociarlo sin importar cuántas cosas han cambiado. Ahora su historia no es solo la de un boxeador. Es la de alguien que volvió, ganándole a las debilidades. Y hoy, con los pies otra vez en la tierra, se prepara para seguir peleando por el cinturón de la vida, pensando en hacer muchas defensas ya siendo todo un campeón.




