Simplificando, manejando la pelea casi a voluntad y administrando buena parte de sus recursos técnicos, inevitablemente Junior Andrés Narvaes iba a terminar con la faja Fedelatin AMB en su cintura. El combate en la Federación Argentina de Box se escribió rápido. Porque el trelewense hizo un trabajo de desgaste silencioso, en el que sumó en cada round hasta sacar una diferencia indescontable.
El dominicano Yeuri Otañes Paredes estuvo lejos de complicar. Prevaleció la técnica, la velocidad y la precisión de un Junior que mostró progresos y detalles que enriquecieron su boxeo.
Siempre tocó y salió con eficacia, conectó al cuerpo y nunca se dejó sorprender en defensa. El “Domi” mostró lagunas, por su propia falta de convicción y en especial, porque Junior ejerció un abrumador dominio de ring que dejó a su rival en un segundo plano, apenas con una pizca de protagonismo.
De principio a fin, dominó Narvaes quien se hizo eficaz y respetó el libreto, sin salirse de la línea y sin ofrecer opciones de contragolpe. Primereó, impuso sus combinaciones y mostró desplazamientos propios de un profesional consolidado. Solamente debió lidiar con una hemorragia a la altura del sexto round, casi una circunstancia en medio de una pelea con escasas variantes y que no llegó a “levantar” desde lo emotivo.
Las tarjetas lo coronaron: 100-90 y doble 98-92 para otorgarle una victoria unánime y sin discusiones. “Hay mucho más Narvaes”, sintetizó Junior ya con el cinturón en su poder, el primero obtenido en su carrera profesional, con apenas veinte años y 8 peleas cumplidas. Autocrítico y reflejando una mirada criteriosa, el último empate ante Abel Silva no lo había dejado conforme y por eso, en su primera pelea del 2026 tenía guardada una carta superadora que vino con cinturón incluído.





