En Malasia y ante Pacquiao, es la pelea de los sueños


Nunca se sabe a la hora de las precauciones. Y sobre todo cuando se plantea la rareza de que uno de los boxeadores –y a la vez retador- es también el responsable económico de la velada. Esto sugiere que existe una posibilidad mínima, al menos de sospecha y de que cualquier detalle puede terminar moviendo la aguja. Lucas Matthysse y su equipo lo saben. Y por eso es que prefieren evitar el riesgo de una definición en las tarjetas, acaso una “venganza” de lo sufrió Pacquiao siendo visitante en Australia en su último combate. Quizás por esa razón, el entorno del chubutense firma por anticipado una definición antes del límite. Y confía ciegamente en la potencia del campeón, más un peleador de “desgaste” que noqueador de una mano. Matthysse apostará gran parte de sus fichas a la sorpresa y la capacidad de plantear una guerra física, pura potencia en el que se detone rápido cualquier tipo de especulación. Defensa y piernas a tono marchan a la par de una estrategia audaz, pero que podría tener efectividad si se llega al objetivo y se aguanta el vuelto. A Matthysse seguramente se le terminará la admiración por el múltiple campeón de Filipinas, ídolo de muchos y cuando suene la campana pondrá su energía puesta al servicio del que sería el batacazo más perfecto en la historia del boxeo argentino. Tiene las armas –dinamita en las dos manos, buen manejo de ambos perfiles- y suficiente motor para quemar ante un rival que suele dejarlo todo. Lucas , de 35 años, realizará su pelea número 44 como profesional (39-4, con 36) y expondrá por primera vez el título que ganó el pasado 27 de enero en California. Además reinó entre el 2.012 y 2.013 entre los welter juniors para saltar con buen paso al peso inmediato superior desde su reaparición en el 2.017. Noqueó consecutivamente a Emmanuel Taylor y al tailandés Tewa Kiram en su noche consagratoria en el Forum de Inglewood.Pacquiao es una megaestrella mundial y un campeón hoy sin corona que pretende volver a serlo. El filipino vuelve tras un año de inactividad: hizo la última el 2 de julio en Brisbane donde PP12 con Jeff Horn. Perdió 4 de las últimas 9 peleas que realizó ante Timothy Bradley (con Joel Díaz –hoy atendiendo a Matthysse- en el rincón); Juan Manuel Márquez en el cuarto duelo con un nocaut que casi lo despide de la actividad; la millonaria noche ante Floyd Mayweather y la citada frente al australiano Horn.
Los números no hablan de su actualidad sino más bien de su pasado, del largo recorrido que inició como rentado hace 23 años. Es cierto que les ganó a casi todos –De la Hoya incluído- y que es un prócer intocable en su país. Inclusive muchos relacionan un posible triunfo ante Matthysse con la posibilidad de que se postule a la presidencia de Filipinas. A pocos meses de cumplir 40 años, su récord incluye 59 triunfos; 7 derrotas y 2 empates. El “Pacman” es una figura mundial que reinó en 6 categorías distintas, demostrando su virtuosismo físico y también, imponiendo su sello de boxeador de ataque, agresivo y sin cuartel. Aunque muchos insistan en un declive deportivo, el filipino parece ser todavía un rival de respeto que además de exhibir sus recursos en el ring, será también el dueño absoluto de la escena. Solamente aquella caída ante Márquez en el 2.012 parece exponer su flanco más débil, costado que parece entusiasmar al team argentino confiado en encontrar la llave para un ataque devastador.
IT/Diario Jornada.

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