“Me equivoqué al cambiar de peso”


El trelewense Omar Narváez regresó a su ciudad tras caer por puntos en fallo unánime el sábado por la noche ante el campeón filipino Nonito Donaire en el Madison Square Garden de Nueva York, dejando un invicto de 37 peleas y el sueño de un triple título mundial, esta vez en la categoría gallo. El campeón trelewense atendió a Jornada en el Aeropuerto de Trelew y habló de la experiencia. “Analizándolo en frío y recordando los momentos creo que fue una pelea en la que yo podría haber dado mucho más. Analizándolo con mi equipo entero que lo vio de afuera, yo les decía que yo desde adentro veía que estaba ante un rival que era mucho más grande físicamente que yo, que era muy peligroso meterse en la zona de fuego y que se notaba mucho la diferencia de tamaño y la potencia de sus golpes. Y a mí me pareció más inteligente no arriesgar porque estaba todo armado para que gane él. Ya ante de subir al ring los mismos periodistas nos decían si nosotros esperábamos llegar al round 12. Yo les decía que había ido a EE.UU. a hacer la pelea más inteligente que se pueda y tratar de ganar de esa manera. Sin arriesgar mi condición de boxeador y de campeón del Mundo. Yo no fui a exponer mi título, fui a experimentar algo nuevo, y a tratar de sumar un desafío importante más para mi carrera. Arriba del ring me di cuenta que mi rival era más fuerte, aunque boxísticamente no sé si es más que yo. Si en tamaño me superaba y en potencia también”.-Desde que terminó la pelea se escuchan diferentes campanas. Están aquellos que dicen que la pelea fue un fiasco. Otros dicen que como viste que podías perder fuiste a completar los doce rounds. ¿Qué les respondes?

-Les respondo que con 36 años y 38 peleas de las cuales tengo 21 peleas por títulos de mundo y ésta es la primera pelea perdida, ante un grosso a nivel mundial, creo que no hace falta ninguna explicación. En esto se trata de ser inteligente y guapo, peor yo he sido siempre más inteligente que guapo y eso me ha llevado a mantenerme tantos años como campeón y como invicto. Quizás, mi negocio es seguir en la categoría mosca, mantenerme entero físicamente, y no arriesgándome a algo que puede ser muy peligroso para mi carrera y que me puede marcar en un futuro. Yo no lo había dicho antes, pero cuando Osvaldo Rivero me llama para cerrar la pelea con Nonito Donaire, todavía estaba con el yeso en la mano. Sin embargo, dije que sí porque me tengo una fe ciega. Cuando llegué allá me di cuenta que no. No era el momento, me faltaba más tiempo para llegar mejor. La pelea se iba a hacer en noviembre pero de adelantó para octubre y nosotros dijimos que sí porque ya habíamos aceptado el compromiso y no queríamos echarnos para atrás. Y subimos a pelear con un monstruo del boxeo, el que ha noqueado a los mejores exponentes de las categorías chicas. Y a mí, salvo en el tercer, cuarto round que me pega dos manos muy claras, en ningún momento me tuvo sentido. Yo le llegué claro en un par de situaciones al rostro y le di de lleno. Y él terminó más magullado, yo no tengo ninguna marca. Yo te digo porque le ví la cara después de la pelea y me dijo que le había hecho una pelea muy inteligente y que le había arruinado la noche. Me dijo que él no se animaba a encarame mucho porque sabía que si bien yo no era un pegador, sabía que tenían mucha precisión en los golpes y eso él lo sintió. Y por eso se cuidó de atacar ciegamente como sabe hacerlo.

-¿Cómo cerró para la gente y para vos este resultado teniendo en cuanto que esto es un “pack” en el que están juntos el boxeo y el negocio?

 -En esto está todo junto. Se trata del boxeo, el tratar de pegar y no dejarse pegar, y el negocio, sí. Mi negocio era terminar sano y no arriesgarme a algo en vano. Yo sé que sigo teniendo carrera. Yo puedo pelear en 20 días si quiero, si quiero porque estoy intacto. Cuando terminó la pelea me llamó Paco Valcarcel para felicitarme y me dijo que él esperaba que la pelea sea dura y que le había gustado mi forma de boxear. Que estaba enfrentando a alguien que había derrotado a grandes rivales y a mí no me había podido ni sentir. Me dijo que para él y para la Organización Mundial de Boxeo, era un negocio que Narváez terminara por puntos porque eso le da prestigio a la categoría.

-Otros rivales fueron abuscar a Donaire. Vos le negaste a Nonito la pelea que él esperaba y eso fue un problema que no supo resolver.

-Todo estaba armado para que él brillara, me lastime y me ganara por KO. Y él me dijo que en ningún momento se jugó por entero para tratar de lograrlo, porque se le hizo muy difícil entrarme. Varías veces se la jugó varías veces quedó en el aire y que no lo hizo más porque no quería pasar vergüenza. Y él me quedaba su distancia muy larga como para que yo lo pudiera contragolpearlo. El esperaba que yo cometiera el error de ir a buscarlo. Él es muy potente, noqueó a Darchinyan y a Montiel con una mano, sin embargo a Narváez no lo pudo golpear. Por eso, yo puedo estar hablando con después de la pelea y mañana puedo estar trabajando sin inconvenientes y tranquilamente.

-¿Hubo alguna charla posterior después del festival. Sobre todo con los organizadores, con la cadena de televisión que programa el festival, en relación a si la pelea tuvo una evaluación negativa como muchos medios aseguran, ya que no fue un “buen show” ?

-Bueno ellos esperan que haya sangre, que uno de los dos termine tirado en el piso. Yo apuesto a seguir peleando, por uno a dos años más, y no terminar mi carrera por una noche de fiesta para los “yankis”. Yo sigo siendo el super campeón supermosca y eso no me lo va a quitar nadie. A mí me gustaría pelearlo en mi categoría a Nonito si se anima. Para mí es un buen boxeador con mucha fuerza, pero yo estaba regalando tres o cuatro kilos. Esa diferencia se podía ver en la tele. Bob Arum le dijo a Osvaldo Rivero que se había sorprendido la calidad técnica mía, que en ningún momento me desordené y que le había arruinado la noche, que ellos la tenían lista para celebrar la consagración de Nonito. Quedaron en que iban charlar. Osvaldo Rivero se fue a Puerto Rico a la Convención de la OMB donde se iba a tratar el futuro mío. Y yo seguiré trabajando porque no sufrí ninguna lesión. Tengo una molestia en la mano pero no es excusa. Fue obvio que a mí me faltó trabajar y que estaba ingresando en una zona de riesgo. Los dos estábamos esperando el error del otro. Arriba del ring había dos boxeadores muy técnicos y uno pesaba cuatro kilos más que el otro.
Al final, el “Huracán agradeció el apoyo recibido recibido desde distintas vías, incluídas las redes sociales. “Quiero decirles que Omar Narváez sigue siendo campeón del mundo en la categoría supermosca y es en la categoría en la que voy a seguir trabajando. Me equivoqué en subir una categoría pero un resbalón no es caída y nadie me va ha quitar todos los logros que he alcanzado en tantos años”, finalizó.
Fuente: Diario Jornada.

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